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LA VIOLENCIA ¿INTERMINABLE?

LA VIOLENCIA ¿INTERMINABLE?

HILO DE LA MADEJA No. 13

Nos abruma, nos angustia, vivimos con miedo, con desazón. Cada semana, de manera ininterrumpida, nos estalla un nuevo hecho relacionado con la violencia y con el crimen organizado. Nos encontramos ya en los tiempos en que la población esperaba resultados distintos a los de los gobiernos del PRI y del PAN, pero lejos de eso, nos han estallado en la cara el asesinato del presidente municipal de Chalco, la liberación del hijo del Chapo ante las amenazas de hacer arder Culiacán y asesinar masivamente a familiares de militares. Cada noche vemos en las pantallas de TV o en Facebook escenas de asaltos en el transporte público. Son asunto de todos los días la desaparición, violencia y asesinato de mujeres jóvenes y niñas con la consecuente respuesta social cada vez más organizada demandando el freno de los feminicidios, el acoso, la violencia… Y vemos que negocios cierran en todo el país ante la extorsión y cobro de piso. Los enfrentamientos entre bandas delincuenciales ha dejado una cauda sangrienta de civiles muertos por quedar entre el fuego cruzado.

¿Cómo llegamos hasta aquí?

Si bien desde el siglo pasado se tienen registros de la existencia del crimen organizado en nuestro país, su presencia se ha vuelto más visible desde los 80’s en que ante la demanda de drogas desde el vecino país del norte, el trasiego ilegal de drogas se incrementó y se hizo un negocio muy jugoso, el abandono del campo y sus campesinos obligó a miles de ellos a la siembra de droga. Miles de jóvenes sin acceso a la educación media y superior, encontraron en la participación en las bandas delincuenciales, la salida al desempleo, a la pobreza y el futuro incierto que les ofrecía el indolente sistema económico. Pero sobre todo, en los orígenes de la situación actual esta indudablemente y de manera principal la corrupción. El involucramiento, la asociación y de plano complicidad de los gobiernos en todos sus niveles, así como de todos los poderes con los poderes fácticos criminales, hasta llegar a ser parte integral de su dirección.

La narco -política

Es secreto a voces que desde el poder político se protegían y seguramente desde el ámbito estatal y municipal aún se protegen las actividades del trasiego de drogas; hay clara evidencia de que los jueces se hacen de la vista gorda y reciben dinero a cambio de liberar a quienes llegaban a caer en manos de la policía. En extensas zonas de todo el país en cada elección los cárteles postulan candidatos a diputados, presidentes municipales e incluso gobernadores, sin importar por cual partido político. Se obligaba renunciar a los demás candidatos amenazándolos de muerte, y son muchos los que encada elección son asesinados por resistirse.

Ya en el poder, esos gobernantes actúan protegiendo tanto a las personas vinculadas al narcotráfico, como al negocio mismo. Se relacionan con los jefes de los cárteles, asisten a sus fiestas familiares, les avisan de operativos policiacos e o incluso escoltan sus vehículos para que transiten sin problema.

La corrupción social

Son decenas de miles, los campesinos, los jóvenes, los policías y militares, los agentes aduanales, e incluso los niños, que ante la falta de oportunidades de estudio, empleo o salario digno, son reclutados para incorporarse a estas actividades ilícitas. Es triste escuchar que algunos niños en las zonas de mayor influencia, dicen querer se narcos o sicarios cuando sean grandes. Para ganarse a la gente de los pueblos y lograr su colaboración, silencio o protección, los grupos delincuenciales realizan obras en los pueblos, apadrinan a niños, otorgan donaciones a las iglesias, etc. Existe una ruptura social y moral de grandes proporciones de consecuencias impredecibles

La indolencia ante la muerte

De gran parte del territorio nacional las actividades como el secuestro, el narco, la trata, la extorsión ha tomado carta de naturalización. Difícilmente un joven de hoy creería que simplemente observar a alguien muerto en la calle por circunstancias violentas hace 30 o 40 años nos erizaba la piel, nos ponía nerviosos, ansiosos, nos generaba miedo e incertidumbre.

Hoy la muerte toca todos los días a nuestros sentidos. La vemos indolentes en la TV, escuchamos noticias todos los días, a todas horas sobre muertes no de uno, dos o tres, sino de masacres de decenas de personas, alcanzándonos para un asombro de algunos, minutos y pasamos a la siguiente noticia. Ya no nos sorprende nada, parafraseando a Kundera hemos llegado a la insoportable levedad de la muerte. No importa si la descripción de las muertes sobre pasen a cualquier film de terror. A la hora siguiente, nuestra mente ya está en otra cosa. Nos hemos deshumanizado.

LA VIOLENCIA MISÓGINA

Pasaré de largo sobre la violencia en las marchas o el daño a monumentos. Ese no es el tema principal, es más encubre lo que en verdad pasa. Así que abordemos directamente la violencia que es ejercida en todos los grados hacia las mujeres (aunque no sólo a ellas). Los golpes del marido, el “piropo” de mal gusto y acosador; el acoso, abuso, violación sexual; la insoportable trata que pasa por el secuestro de mujeres jóvenes para obligarlas a prostituirse… La muerte, la insoportable muerte de decenas de miles de mujeres. El acoso laboral, la miseria, la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la publicidad que cosifica a la mujer, la justicia que discrimina, victimiza, la educación para el machismo que se mama y se practica en la casa y en la escuela activa o pasivamente por hombres y mujeres. Todas estas formas menos evidentes y publicitadas de violencia misógina, son parte de la cultura nacional contra la que hoy se rebelan miles de mujeres en todo el país.

LA VIOLENCIA ECONÓMICA Y SOCIAL

No podemos dejar pasar el señalar sin empachos y sin velos que la violencia económica es cogeneradora de la descomposición social. Que es violencia que haya salarios de hambre para millones mientras una clase privilegiada goza de privilegios insultantes. Mientras los más sufren para pagar una consulta médica y los medicamentos correspondientes, otros conducen autos de jeque árabe, viajan a todo el mundo en jet privado, viven en mansiones en las que cabría una colonia completa de un barrio pobre (me consta, no exagero).

¿LA SOLUCIÓN ES COSA DEL GOBIERNO?

Sí y no. El gobierno tiene responsabilidad al dar continuidad o no al sistema social y político, o dar pasos en sentido contrario. Pero no confundamos el gobierno con el Estado. No hace falta un gobierno para cambiar de fondo la situación de violencia en el país, hace falta un profundo cambio del Estado y este sólo será posible cuando dejemos de creer que basta con votar para cambiar al país. Cuando nos percatemos de quepara terminar con la vorágine de la violencia, de la corrupción, la desigualdad, eso solo cuando la propia sociedad se organice, cuando se destruyan las viejas prácticas políticas partidistas que son funcionales para el sistema.

El pueblo, la sociedad debe contar con instrumentos efectivos, limpios, democráticos para organizarse, para hacer valer los intereses de la mayoría. Y no, no es MORENA, pero muchísimo menos lo son el PRI/PAN/PRD/CONVERGENCIA y demás morralla de la clase política. MORENA no pudo evitar heredar tanto prácticas como saltimbanquis que ya han empezado a dar muestras de que está infectado por lo peor de las prácticas y no parece poder deshacerse de tan nefasta enfermedad. Pero tampoco da muestra de que se esté trazando el camino para que sea algo más que el partido electoral de AMLO. Hace falta algo nuevo.

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