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«La Inclusión Educativa»a rajatabla en la 4ta Transformación vs «La Educación Especial»

«La Inclusión Educativa»a rajatabla en la 4ta Transformación vs «La Educación Especial»
Millones de personas en México tienen discapacidad. Esta condición les hace percibir la realidad de una manera distinta, generalmente con mayores dificultades. Dependiendo del tipo de discapacidad y grado de discapacidad tendrán mayor o menor capacidad para desarrollarse, influyendo en ello también sus contextos sociales. La diversidad en este sentido es tan amplia que van desde los que son altamente funcionales hasta los que tienen dificultades severas para cubrir por sí mismo las necesidades básicas.
A algunos se les dificulta movilizarse, cambiar de posición, desplazarse. A otros percibir sonidos, voces, o tal vez ver cualquier cosa. Otros tienen menos desarrollados los procesos psicológicos como el pensamiento, la memoria, la atención, la construcción y comprensión de conceptos, el juicio.
También hay quienes dado su bajo nivel de desarrollo, no habrán desarrollado habilidades autonómicas tan básicas como comer o ir por sí mismo al baño, darse una ducha, vestirse, salir a la calle sin extraviarse, cruzar una avenida, tomar un camión, realizar compras, trabajar. Algunos tienen dificultades para relacionarse con otras personas o son impulsivos. Y para muchos, tener discapacidad los vuelve vulnerables ante el abuso, violencia y abandono de todo tipo.
Es importante considerar que cada uno de ellos cuenta con un conjunto de habilidades, de fortalezas, físicas, cognitivas, emocionales, sociales, familiares, y resilientes que identificadas y promovidas adecuadamente les permitirán alcanzar éxitos y el nivel de desarrollo máximo posible. Es difícil por ello preestablecer los límites y alcances de cada uno.

Cada persona, cada niño, cada joven, cada adulto y cada familia de una persona con discapacidad tiene características específicas definidas por dos grandes factores: los personales (la condición de discapacidad específica, la historia personal, el carácter) y las sociales (los contextos sociales, políticos y económicos, los comunitarios y familiares y los escolares y áulicos). Ambos aspectos son importantes tanto para determinar la circunstancia que vive la persona como para atender sus necesidades y desarrollar sus potencialidades al máximo.

Es en este terreno en el que la Educación Especial se ha desarrollado como una disciplina teórica, metodológica, y práctica con propuestas de trabajo educativo, para identificar las múltiples condiciones, causas, características, contextos y barreras asociadas de los distintos tipos de discapacidad. Y ha puesto este cuerpo disciplinar para conocer las características, necesidades y potencial de estas personas. A lo largo del tiempo ha desarrollado prácticas interdisciplinarias, modelos de trabajo y sobre todo adquirido experiencia invaluable.
Con la vista puesta desde su surgimiento, como disciplina, en lograr que la discapacidad no se convierta en obstáculo, en destino, ha logrado desarrollar al máximo las potencialidades de los sujetos para la participación plena en la sociedad. La Educación Especial no esperó a que alguien inventara la inclusión; sin nombrarla con ese término la tomó como objetivo, y la promovió desde que surgieron los primeros centros educativos para sordos, ciegos y personas con discapacidad intelectual.
Actualmente en México la educación especial dirigida a estudiantes con discapacidad tiene 2 modalidades: las Unidades de Servicios de Apoyo a la Escuela Regular (USAER) que atiende los que están integrados a las escuelas regulares y los Centros de Atención Múltiple (CAM) que dan servicios escolarizados a estudiantes con discapacidad severa o múltiple. Ambos servicios, por lo menos en el papel, deben contar con equipos interdisciplinarios (docentes especialistas, psicólogo, docentes de comunicación y trabajador social). Partiendo de procesos de evaluación para identificar las condiciones y características específicas de los alumnos, así como las barreras para el aprendizaje y la participación que enfrentan los alumnos, colaborativamente diseñan propuestas pedagógicas.
Y recalco en el papel porque desde algunos años a la fecha parece que el Estado se ha dado a la tarea de desarticular su trabajo, de restarle importancia y de convertirla en el enemigo de las personas con discapacidad.
Principalmente desde los 90’s del siglo pasado, la inclusión ha sido esgrimida para demandar el cierre de las escuelas de educación especial. La inclusión vista desde la perspectiva de la UNESCO, promovida por organizaciones civiles “de” personas con discapacidad, plantea que la educación especial es discriminatoria y segregacionista y que todos los niños, independientemente de su condición de discapacidad deben cursar en las aulas de las escuelas regulares, con el mismo currículo y realizando ajustes razonables. Eso sí, han condicionado el éxito de la inclusión educativa a la desaparición de las escuelas de educación especial. Y la UNESCO presiona a todos los países incluido el nuestro, a cumplir ese objetivo.
Esta postura intransigente de los partidarios de lo que yo llamo la “inclusión a rajatabla y por decreto”, descalifica el trabajo de los profesionales que durante décadas han investigado, se han preparado y desarrollado propuestas de atención a alumnos con los distintos tipos de discapacidad, que han sensibilizado a la sociedad sobre la importancia de darles el lugar que se merecen en ella.
Esta satanización no considera, no respeta ni le ha interesado la opinión de los padres de familia y alumnos, que actualmente se benefician de los servicios de EE.
Y por supuesto que no han considerado las voces de los profesionales que día a día enfrentan dificultades cada vez mayores para brindar atención educativa a las PcD. No toma en cuenta que en las escuelas mexicanas, no se cuenta con las condiciones necesarias para atender las necesidades específicas de los alumnos con discapacidades severas, múltiples, trastornos de conducta graves, etc. Se ha banalizado con planteamientos propios de libros de autoayuda, que basta con la voluntad de los docentes, con cursitos “en cascada” sobre prácticas inclusivas es decir capacitación al vapor en mini sesiones, generalmente sólo para el director y que este “baje el curso a sus profes”; considerando esto suficiente para que los alumnos con cualquier tipo y grado de discapacidad puedan ser atendidos por el docente.
No se contempla en ninguno de sus planes la reducción de alumnos en los grupos, o la inclusión de un docente especialista en cada aula con niños y jóvenes con discapacidad. Entonces el docente de grupo tendrá que resolver por sí mismo el reto sin importar el tipo y grado de discapacidad de los alumnos “incluídos”; tampoco se toman en cuenta las necesidades de acompañamiento de los padres, los materiales específicos. Y es que se ha vulgarizado de tal manera las necesidades de las personas con discapacidad que todo se reduce a proponer rampas y libros en Braille. La ignorancia pura.
La situación actual, luego de la promulgación de la Reforma Educativa, es de tal gravedad que la Educación Especial (EE) está en peligro de desaparecer. La 4ª Transformación la misma que nos prometió la separación del poder económico del poder político, nos ha fallado. De conformidad con la reforma educativa decretada la semana pasada, próximamente cientos de miles, niños y jóvenes con discapacidad ya no podrán recibir el apoyo de docentes especializados en la atención educativa que requieren… por lo menos gratuitamente.
Y es que a pesar de haber asistido a las audiencias públicas para la Reforma Educativa en la Cámara de Diputados y el Senado, de haber realizado en el Congreso un foro sobre el tema con docentes y padres de familia de personas con discapacidad (PcD); de presentar propuestas concretas para hacer realidad su inclusión social y educativa ampliando la atención integral (educativa, social, clínica, laboral, terapéutica, deportiva, etc); de demandar la asignación de los recursos económicos y humanos necesarios; de proponer mejorar los procesos de atención en escuelas regulares y especiales, plantear la mejora de la preparación profesional de profesores de EE; y de obtener el compromiso de diputados de la Comisión de Educación de que nuestra voz sería tomada en cuenta, finalmente se aprobó una reforma que en términos reales significa la eliminación paulatina de los servicios de EE.
El Congreso cedió ante la presión de organismos representantes de la gran burguesía nacional (como Mexicanos Primero) y organizaciones de la “sociedad civil” que representan a sectores minoritarios de personas PcD, (la mayoría de sectores clase medieros o de clase alta, que tienen resueltas las necesidades clínicas, terapéuticas y de accesibilidad de sus hijos con discapacidad por su poder adquisitivo, pero de ninguna manera representan los intereses de todas las PcD) y eliminó de la redacción del artículo 3° el derecho a recibir educación especial.
Recordemos que Mexicanos Primero (Televisa, Claudio X González, Silvia Schmelkes, tuvo un papel de primera línea en el ataque y linchamiento a los docentes culpabilizándolos de todos los males del país. Y claro a partir de ello presionar para que se adoptaran los lineamientos de la OCDE sobre evaluación docente. Y cabe aclarar que Televisa ha deducido mucho dinero de impuestos a través del Teletón, usando para ello la exposición de los niños con discapacidad. Pero ese es un tema muy importante para tratarlo en otra oportunidad.
El año pasado, un grupo de jóvenes con autismo promovieron un recurso Suprema Corte de Justicia de la Nación para exigir que se les aceptara en escuelas regulares obtuvieron una resolución de la declarando ilegal a la EE por ser, según ellos, un sistema aparte, discriminador y segregacionista. Es decir, castiga a las instituciones que les dan trato digno y especializado, (las escuelas de educación especial), por el rechazo de directores de las escuelas regulares.
En el último mes anterior a la aprobación de la Reforma Educativa presionaron para que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad (CONADIS), y Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, se pronunciaran por quitar de la reforma a la constitución cualquier mención a la educación especial. Aún más, establecen que en un plazo de 180 días a partir de la promulgación de la ley, el gobierno presente un plan para definir la Estrategia Nacional de Inclusión Educativa, y establece la educación Especial sólo para casos excepcionales.
Este modelo de “inclusión” ya ha sido puesto en práctica en otros países, por directrices de la UNESCO y ha fracasado, afectando a decenas de miles de estudiantes con discapacidad al enviarlos a las aulas regulares, y al mismo tiempo limitando el número de docentes especialistas, psicólogos y trabajadores sociales u obstaculizando su labor, imponiendo lineamientos para que ellos ya no trabajen directamente con los alumnos, circunscribiendo su labor a asesorar a docentes y padres de familia.
Entre los aspecto más negativos es el de generalizar sobre la discapacidad, planteando una misma respuesta para todos, cuando quienes están involucrados en la vida real y cotidiana de las PcD saben que cada uno es distinto, que sus condiciones pueden ir desde una discapacidad leve, que les permita asistir a las escuelas regulares, que requiera solo algunos ajustes de accesibilidad física, pasando por quienes, requieran apoyos específicos como libres en Braille o intérpretes de Lengua de Señas Mexicana.
Y están quienes requieren atención individualizada, específica y apoyos extensos y permanentes. Y para cada uno de ellos debiera haber una respuesta del sistema educativo, preferentemente acompañada de la valiosa colaboración de los profesionales de educación especial. Una práctica educativa sin simulaciones ni improvisaciones, una educación que respete sus condiciones, que atienda verdaderamente sus necesidades, una educación con equidad. La inclusión educativa sí, pero acompañada y apoyada por la educación especial. Lo otro sólo son simulaciones.
Todo se simplifica tendenciosamente, se miente, se banaliza y se ocultan intereses económicos de grupos como Mexicanos Primero. Ya Teletón cobra cursos masivos a docentes (me consta), que de ninguna manera cubren las necesidades de actualización de los docentes.
¿Podrá el gobierno y el Congreso tomar en este caso decisiones sin dejarse presionar por los grupos de poder? o ¿se impondrán estos para seguir haciendo de la educación un negocio?

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