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La Crítica Necesaria al Presidente

La Crítica Necesaria al Presidente

EL HILO DE LA MADEJA N° 3

Por: Jesús Lozano

Más común de lo que esperaba, se cumple una máxima en lo individual y lo colectivo: tu mayor fortaleza, mal encaminada, se puede convertir en tu mayor debilidad. Y aplica para el caso del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: él es su fortaleza y al mismo tiempo su debilidad. Su carisma, tozudez, perseverancia, sencillez, lo han llevado a ocupar el máximo cargo político de nuestro país. Pero por otro lado tenemos un gobierno básicamente basado en el líder central y este concentra las principales decisiones, un gobierno que impone para bien y para mal, negocia o incorpora a su círculo más cercano a personajes impresentables esto entre los aspectos más destacados.
Pero en esta columna esto interesa en tanto te preocupe que este gobierno no termina de ser aquello que está llamado a ser: “un auténtico gobierno popular, democrático y de izquierda”, pero ¡No!, no lo es, no termina ni va encaminado a serlo; Su programa económico mantiene las principales líneas en la economía de un gobierno capitalista y con muchos elementos neoliberales.
Llama la atención que se proponga en la primera etapa de su gobierno, una política pública estratégica que busca “terminar con la corrupción”; que plantee que es el principal problema nacional y que una vez resuelto todo marchará sobre ruedas, se acabará la pobreza, la inseguridad y empezará el desarrollo que todos queremos. Pero este pensamiento es un error; la pobreza, la violencia, la corrupción misma, son aspectos cuyo origen está en la base misma del sistema capitalista neoliberal.
Las fuerzas económicas, sociales y políticas que sostienen el status quo, siguen vivitas y coleando, algunas incluso aliadas al nuevo grupo en el poder; Estas le exigen mantener el orden económico, la organización del capital, los privilegios, el derecho de picaporte como grupo de poder, para seguir influyendo en el diseño de políticas públicas.
La historia de los gobiernos de izquierda en América Latina, nos muestran la importancia de generar una base social organizada, y que aún esta no garantiza el soporte necesario para mantener a raya las presiones del conservadurismo. Y es que el presidente, desde sus pininos en las luchas en los pozos petroleros, su paso ascendente por el PRD, y luego el creciente grupo de seguidores después de cada una de sus candidaturas, para luego crear un partido y así competir electoralmente, que finalmente lo ha llevado a donde está, la presidencia de la república.
Pero MORENA, el partido del presidente, está muy lejos de ser el instrumento político que requiere un mandatario que empuje los cambios trascendentales que requiere el país; Es más, corre el riesgo de repetir la historia del PRD, cuyas disputas intestinas los desvirtuaron e impidieron la necesaria unidad ideológica.
Morena no es el partido de izquierda que el país necesita; No es una estructura organizada para representar al pueblo, a los trabajadores ante el poder o para el ejercicio popular del poder; Más bien parece lo contrario, es la representación del gobernante ante el pueblo y eso limita su capacidad para convertirse como partido en instrumento de organización y participación de las masas trabajadoras; Su subordinación lo deja al garete de lo que el presidente decida.
Muchos morenistas tuvieron que tragar sapos ante decisiones como el Tren Maya y la militarización del país con la creación de la Guardia Nacional, porque lejos de la crítica al poder en decisiones como las mencionadas, han asumido papel de pararrayos, cuestionando y desvirtuando cualquier oposición a las decisiones del presidente.
Lejos estoy de ser un anti-obradorista por sistema. Me solacé viéndolo echar al PRI y al PAN del poder. Albergo esperanzas de que no lo eche a perder todo y así en 6 años no los tengamos de vuelta. Aplaudo la decisión de tirar la reforma educativa para abrir paso a un nuevo modo de hacer las cosas, pero la presencia en la SEP de Moctezuma Barragán me deja muchas dudas de hasta dónde llegará su afán de cambio en este terreno.
Me parece muy bien que desmonte la forma en que operaban los programas sociales, y la forma en que se aprovechaban para el control clientelar y corporativista de masas empobrecidas que cambiaban su voto por mendrugos económico. Pero tampoco me gusta que lejos de crear estructuras e instituciones para atender la salud, la educación, los servicios sociales, etc., ahora individualice “apoyos” que permanecerán mientras esté Obrador en la presidencia, pero que al no institucionalizarse, podrían desaparecer con futuros cambios de políticos. Es decir, todo depende de un solo hombre, de sus decisiones, de su salud.
En las actuales circunstancias en que tenemos de un lado una estrategia de medios del gobierno impresionantemente efectiva, avasallante y que tiene a los medios caminando por el terreno que le interesa, y por otra parte a los medios de derecha, hipócritas, oportunistas, convenencieros o controlados por resentidos políticos disfuncionales, todos ellos carentes de honestidad intelectual; mantener una posición crítica honesta, no sólo es necesario, sino indispensable.

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