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Hilo de la madeja: Las mentiras y la ambición de Salinas Pliego

Hilo de la madeja: Las mentiras y la ambición de Salinas Pliego

El nuevo mensaje de Ricardo Salinas Pliego, el  2do hombre más rico de México  es tan estúpido como el de María Antonieta quien ante los reclamos de los hambrientos de París que pedían pan, exclama indolente “¿No tienen pan? ¡Que coman pasteles!”  Desde torre de marfil en la que vive, ajeno a las circunstancias vitales de “los de a pie”, de los que viven la angustia de que si para el trabajo, el patrón dejará de pagar o los despedirá sin más. El dueño de TV Azteca se desespera porque sus negocios han dejado de llenar sus arcas. Determinó que los pagos “chiquitos” se deberán pagar puntuales.  Ha obligado a asistir a sus tiendas y bancos a sus empleados, aunque estos estén en grave riesgo de enfermar.

Su realidad vs la nuestra

Tenemos por seguro que él no estará en un hospital con falta de personal sanitario, no dormirá junto a otros veinte desconocidos  atendidos por una sola enfermera. Sus familiares no deberán esperar las 24 horas del día  fuera del Hospital sentados en la calle, bajo el inclemente sol o una lluvia despiadada noticias de sus familiares. Muy seguramente no competirá por un ventilador ni irá de hospital en hospital rogando ser atendido.  El  dinero le resolverá todos estos problemas

Ha llamado a “desapendejarse” y no esperar a que esos bribones científicos ni el gobierno limiten nuestra libertad de morir. Ya antes, a través de Alatorre, su muñeco de ventriloquía, había ordenado a la masa  que hipnotizada mira la pantalla,  que “Ya no hagan caso de López Gatell” cuando recomienda “quedarse en casa”. Y un día sí y otro, minuto a minuto en sus “noticieros” exige regresar a “trabajar” porque la Economía es primero.

La indolencia

Ricardo Salinas representa los intereses más despiadados de una burguesía a la que sólo le interesa recuperar su normalidad en el ritmo de trabajo de sus empleados, en mantener al máximo la tasa de sus ganancias.

No le interesa reflexionar sobre la necesidad de que el sistema de salud esté siempre al alcance de todos, ni que todos tengan garantizada su seguridad económica para no tener que arriesgarse a salir a chambear arriesgándose a contagiarse del temible virus.

Tampoco le preocupa resolver el que millones de trabajadores empobrecidos estén, hoy más que nunca en la miseria sumando a esto que muchos se han quedado sin empleo. Pudiendo enviar a muchos de sus empleados al home office, posponer los abonos a Elektra, le ha valido reverenda sombrilla. Se han documentado las condiciones de trabajo sin protocolos de sana distancia en sus oficinas.

¿Y el gobierno?

Y no escurrimos el bulto, aquí ha faltado firmeza del gobierno para obligar a este y otros empresarios a bajar temporalmente las cortinas respetando el pago de sus empleados. Y sabemos de la alianza del Presidente con Salinas y preocupa y molesta  que eso ahora le amarre las manos para meter en cintura a tan abyecto personaje.

Porque Ricardo Salinas Pliego, no sólo no para su business, sino que ahora promueve abiertamente desobedecer la estrategia de distanciamiento social del gobierno en una claro desafío golpista al régimen.

E irresponsable e indolentemente,  no le desvela pensar en las aglomeraciones del metro Pantitlán en las horas pico. No, él tiene no uno, sino muchos vehículos de lujo en los que se transporta con vidrios blindados que lo mantiene a salvo de virus y asaltantes.

¿Qué nueva normalidad queremos?

Pero los de abajo, debemos pensar en nosotros, en nuestras familias. SÍ debemos pensar en que es necesaria una nueva normalidad, una que empareje  y reduzca las desigualdades. Una que nos ponga a todos al mismo nivel de ejercicio de derecho a la salud, a la alimentación, al trabajo digno, a la educación. Y ni ese señor de TV Azteca ni sus millonarios amigos nos lo darán. Ellos sólo esperan que sigamos pagando sus pagos “chiquitos”. Nosotros hagamos la diferencia.

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