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En el Rincón de la Cháchara un Reportaje desde la Plaza

En el Rincón de la Cháchara un Reportaje desde la Plaza

En el corazón de la Ciudad de México, en un rincón insospechado y discreto, cada semana tiene lugar un intercambio cultural y literario que fomenta la economía social, el gusto por la lectura, así como el uso ciudadano de espacios públicos para actividades de desarrollo humano. Las relaciones virtuales de la red social adquieren sentido al materializarse en una plaza muy cercana al palacio de Bellas Artes donde la ciudadanía amante de los libros y la literatura toma por un momento la plaza pública y la convierte en espacio cultural.

Se trata del intercambio de libros a través de subastas que inician virtualmente en una red social y en las que participan miembros del grupo de subastas El Rincón de la Cháchara. Lo primero es leer el reglamento para entender las reglas del juego; los usuarios pueden subastar hasta dos libros diarios de cualquier tema, aunque lo más subastado es literatura y filosofía. El subastador debe exhibir fotos reales del libro y señalar por escrito los detalles de su estado. Hay subastas verdaderamente emocionantes por la cantidad de pujas y lo cerrado de la competencia, a veces el ganador lo hace por segundos de tiempo y por diferencias mínimas en sus ofertas.

Una vez ganada la subasta la entrega se pacta a través de mensaje privado y se concreta en un rincón rebautizado como Plaza de la Cháchara, y cuyo nombre oficial es Plaza de la Santa Veracruz. Esta se encuentra ubicada frente a los museos Franz Mayer y De la Estampa. Es una plazoleta con tres fuentes circulares equidistantes formada por el hundimiento natural que hay entre la parroquia de San Juan de Dios y la iglesia de la Santa Veracruz. En ese sitio sacro y profano que conjunta armónicamente inmuebles de estilos tan disímiles como la arquitectura religiosa salomónica y el art deco, las tardes de los sábados “El ajedrecista” de bronce testifica a la multitud jubilosa haciendo pujas entusiastas, gastando su dinero y su emoción en cada “subasta en vivo”, especialmente cuando ve comprometidos sus libros y muchas veces algo más; pero “¿qué es el orgullo frente al dinero?” le grita a la multitud en su calidad de “martillero” Abraham Saldívar fundador del grupo El Rincón de la Cháchara.

En las subastas en vivo, subastadores autogestivos hacen gala de simpatía, buen humor y conocimiento literario para realizar a viva voz alrededor de 80 subastas por sábado, en un lapso de poco más de 2 horas, de las 3 a las 5 de la tarde aproximadamente. Entre árboles, museos, templos, trinos y la ocasional pero funesta caída de caca de paloma, se subastan todo tipo libros, nuevos retractilados, usados en buen estado, raros como aquella edición de la Divina Comedia del siglo XIX con ilustraciones de Gustav Doré que llegó a subastar un señor que no sabía que su libro recibido como herencia valía miles pesos; hay libros baratos desde un peso hasta primeras ediciones que han alcanzado los 15 mil pesos como aquel “Cien Años de Soledad”. Hay libros para todos los gustos y bolsillos, para todas las preferencias de contenidos y en todos los tamaños; desde los lujosos y opulentos Valdemar, Trotta y Atalanta, a los más humildes Tomo, Mirlo y EMU. Pasando por la elegancia de las ediciones conmemorativas de la Real Academia Española (RAE) que con poco más de una docena de títulos se ha consolidado como una de las colecciones más deseadas. Se cotizan bien los Anagrama por lo selecto de sus autores y obras. Quizá no se debería decir, pero los libros de superación personal básicamente no se subastan. En cambio, son muy codiciados los libros de literatura de editorial Aguilar, empastados en piel y con bajorrelieves de la silueta de los autores en la pasta y en el lomo, que por su susceptibilidad a los hongos les llaman jocosamente “honguilar”. Eso sí, está prohibido por reglamento subastar libros con hongos o mojados. Se busca la fidelidad en las traducciones que presentan los de las editoriales Alianza y Tusquets. La honrosa medianía en que se van los De Bolsillo, Punto de Lectura y los del Fondo de Cultura Económica pondera con justicia la obra y estado del libro. Los libros de editorial Gredos revolucionaron la industria chacharera porque estando a la venta en puestos de periódicos, en subasta llegan a cotizarse por encima del precio al público cuando algún coleccionista está resuelto a completar su colección y se dispone a pagar el monto de su propia puja. En fin, hay tal variedad de libros como de personas y anécdotas que se han reunido en el último par de años que llevan acercando la cultura al pueblo y apoyando la economía social de todo aquel dispuesto a subastar sus libros y a ofertar por otros. Por razones éticas se prohíbe en el reglamento del grupo subastar libros de distribución gratuita o libros piratas.

La plaza de la Santa Veracruz es el espacio público que se apropia las tardes de los sábados una multitud amante de los libros para transformarla en un espacio literario donde se practica la economía social a favor de la lectura. Pero no siempre fue así, el lugar estuvo considerado como “foco rojo” nos dijo en entrevista Germán Camacho, otro de los fundadores del grupo El Rincón de la Cháchara, quien señala que en la Plaza de la Santa Veracruz hubo antes narcomenudeo y prostitución. Pudimos constatar que hace meses la plaza era el lugar donde vivían un grupo de indigentes. Pero todo esto fue cambiando poco a poco a partir de la llegada de las subastas en vivo y de las personas que asisten a concretar sus entregas de libros, esto motivó la atención de las autoridades a esa plaza pública que estaba prácticamente abandonada.

La Plaza de la Cháchara ya aparece con este nombre en Google Maps, y además de ser el sitio dónde se concreta la entrega de libros de innumerables subastas virtuales del grupo El Rincón de la Cháchara en Facebook, también es el lugar de las subastas en vivo organizadas por los administradores del grupo. Estas subastas provocan la convivencia extraordinaria o interacción social de una pluralidad de personas provenientes de todas las alcaldías de la CDMX y la zona conurbada que tienen como común denominador su afición, la lectura y la literatura y en general por los libros de todas las disciplinas. Ahí donde hasta se puede disfrutar de una nieve artesanal, han surgido múltiples historias de amistad y hasta de romance; así nos lo cuenta Juan José, un subastador que nos ha platicado que ahí conoció a su esposa. Y en este tema de las relaciones personales de amistad hacen énfasis los participantes consuetudinarios, los subastadores, los administradores, moderadores y demás miembros del grupo.

El Rincón de la Cháchara no es el único grupo de subastas de libros en redes sociales, tampoco fue el primero en surgir; pero es sin duda, el grupo de subastas que ha tenido más éxito multiplicando varias veces su número de integrantes respecto a los otros grupos, actualmente rebasan los 45 mil miembros. “El propósito del grupo es darle nueva vida a los libros” y su éxito se le atribuye a factores como la realización de subastas en vivo que generan ambiente de emoción para quien asiste y atrae a la gente que pasa, aunque por su ubicación el sitio se mantiene reservado, tranquilo, casi íntimo. Otro elemento de atracción es que las subastas comienzan en $0. y de esta manera se democratiza la subasta y hace posible adquirir buenos libros a bajos precios. Sin embargo, la mayoría de libros alcanzan precios aceptables para el que lo pone en subasta y no pierde, así que para muchos representa un ingreso adicional derivado de actividades culturales; Antonio un joven subastador en línea afirma que esta actividad económica le permite pagar sus estudios profesionales. Hay que subrayar que las negociaciones comerciales derivadas de las subastas tienen un alto índice de éxito en concretar el intercambio comercial de libros, aunque sí han existido casos donde un subastador vende un libro en mal estado dolosamente o recibe un pago electrónico y no entrega el libro ganado; en estos casos que son pocos en estos años los administradores han tratado de minimizar el daño a los defraudados.

En el espacio físico, formalmente, cada sábado durante unas horas la plaza está a resguardo de ciudadanos, Germán Camacho y Abraham Saldívar, administradores del grupo El Rincón de la Cháchara han quedado como responsables ciudadanos ante la autoridad. A ellos toca mantener e incentivar la armonía en la comunidad chacharera que visita la plaza. Para tal efecto fomentan la unidad y armonía de la comunidad con discretos convivios que celebran fechas especiales, por ejemplo, recientemente partieron en la plaza la tradicional rosca de reyes y repartieron entre los asistentes a la plaza, rosca y chocolate caliente. Todo el equipo que integra El Rincón de la Cháchara promueve el respeto a las áreas verdes y equipamiento urbano, así como la limpieza de la plaza, así que después de las subastas recogen la basura y la comunidad participa en esta actividad. Cabe señalar que en ese sentido los asistentes que se cuentan por cientos se conducen de manera amigable y pacífica. Los responsables de la plaza han denunciado como problema principal la venta directa de libros que se empecinan en seguir realizando ciertos libreros necios que no han atendido los llamados de los responsables y siguen tendiendo sus libros en el suelo como si fuera un tianguis.

El Rincón de la Cháchara es hoy un modelo alternativo que promueve la economía social y el intercambio cultural, este modelo ha comenzado a replicarse esporádicamente en otros estados del país como Querétaro. No obstante, hoy, si un miembro de un estado del interior de la república puja y gana la subasta se le hace llegar el libro por medio de paquetería con cargo al ganador y previo aviso de disponibilidad en la subasta. Así pueden participar lectores y libreros de toda la república.

Así que, si quieres subastar tus libros de cualquier tema o deseas adquirir libros nuevos o usados puedes solicitar ingreso al grupo, o si quieres vivir la emoción de las subastas en vivo y el ambiente literario, existe este espacio en la ciudad donde se dan cita y se toman de la mano la ambición de libros y las ganas de leer, cada tarde de sábado, todos los sábados del año, a unos pasos del metro Bellas Artes.

**Recomendamos ver el videoreportaje En El Rincón de la Cháchara un reportaje desde la plaza, disponible en video con entrevistas en la Plaza de la Cháchara.

LIBROS BARATOS, BUENOS AMIGOS Y SUBASTAS LITERARIAS

EN EL RINCÓN DE LA CHÁCHARA UN REPORTAJE DESDE LA PLAZAPor Ricardo BchEn el corazón de la Ciudad de México, en un rincón insospechado y discreto, cada semana tiene lugar un intercambio cultural y literario que fomenta la economía social, el gusto por la lectura, así como el uso ciudadano de espacios públicos para actividades de desarrollo humano. Las relaciones virtuales de la red social adquieren sentido al materializarse en una plaza muy cercana al palacio de Bellas Artes donde la ciudadanía amante de los libros y la literatura toma por un momento la plaza pública y la convierte en espacio cultural. Se trata del intercambio de libros a través de subastas que inician virtualmente en una red social y en las que participan miembros del grupo de subastas El Rincón de la Cháchara. Lo primero es leer el reglamento para entender las reglas del juego; los usuarios pueden subastar hasta dos libros diarios de cualquier tema, aunque lo más subastado es literatura y filosofía. El subastador debe exhibir fotos reales del libro y señalar por escrito los detalles de su estado. Hay subastas verdaderamente emocionantes por la cantidad de pujas y lo cerrado de la competencia, a veces el ganador lo hace por segundos de tiempo y por diferencias mínimas en sus ofertas. Una vez ganada la subasta la entrega se pacta a través de mensaje privado y se concreta en un rincón rebautizado como Plaza de la Cháchara, y cuyo nombre oficial es Plaza de la Santa Veracruz. Esta se encuentra ubicada frente a los museos Franz Mayer y De la Estampa. Es una plazoleta con tres fuentes circulares equidistantes formada por el hundimiento natural que hay entre la parroquia de San Juan de Dios y la iglesia de la Santa Veracruz. En ese sitio sacro y profano que conjunta armónicamente inmuebles de estilos tan disímiles como la arquitectura religiosa salomónica y el art deco, las tardes de los sábados “El ajedrecista” de bronce testifica a la multitud jubilosa haciendo pujas entusiastas, gastando su dinero y su emoción en cada “subasta en vivo”, especialmente cuando ve comprometidos sus libros y muchas veces algo más; pero “¿qué es el orgullo frente al dinero?” le grita a la multitud en su calidad de “martillero” Abraham Saldívar fundador del grupo El Rincón de la Cháchara. En las subastas en vivo, subastadores autogestivos hacen gala de simpatía, buen humor y conocimiento literario para realizar a viva voz alrededor de 80 subastas por sábado, en un lapso de poco más de 2 horas, de las 3 a las 5 de la tarde aproximadamente. Entre árboles, museos, templos, trinos y la ocasional pero funesta caída de caca de paloma, se subastan todo tipo libros, nuevos retractilados, usados en buen estado, raros como aquella edición de la Divina Comedia del siglo XIX con ilustraciones de Gustav Doré que llegó a subastar un señor que no sabía que su libro recibido como herencia valía miles pesos; hay libros baratos desde un peso hasta primeras ediciones que han alcanzado los 15 mil pesos como aquel “Cien Años de Soledad”. Hay libros para todos los gustos y bolsillos, para todas las preferencias de contenidos y en todos los tamaños; desde los lujosos y opulentos Valdemar, Trotta y Atalanta, a los más humildes Tomo, Mirlo y EMU. Pasando por la elegancia de las ediciones conmemorativas de la Real Academia Española (RAE) que con poco más de una docena de títulos se ha consolidado como una de las colecciones más deseadas. Se cotizan bien los Anagrama por lo selecto de sus autores y obras. Quizá no se debería decir, pero los libros de superación personal básicamente no se subastan. En cambio, son muy codiciados los libros de literatura de editorial Aguilar, empastados en piel y con bajorrelieves de la silueta de los autores en la pasta y en el lomo, que por su susceptibilidad a los hongos les llaman jocosamente “honguilar”. Eso sí, está prohibido por reglamento subastar libros con hongos o mojados. Se busca la fidelidad en las traducciones que presentan los de las editoriales Alianza y Tusquets. La honrosa medianía en que se van los De Bolsillo, Punto de Lectura y los del Fondo de Cultura Económica pondera con justicia la obra y estado del libro. Los libros de editorial Gredos revolucionaron la industria chacharera porque estando a la venta en puestos de periódicos, en subasta llegan a cotizarse por encima del precio al público cuando algún coleccionista está resuelto a completar su colección y se dispone a pagar el monto de su propia puja. En fin, hay tal variedad de libros como de personas y anécdotas que se han reunido en el último par de años que llevan acercando la cultura al pueblo y apoyando la economía social de todo aquel dispuesto a subastar sus libros y a ofertar por otros. Por razones éticas se prohíbe en el reglamento del grupo subastar libros de distribución gratuita o libros piratas.La plaza de la Santa Veracruz es el espacio público que se apropia las tardes de los sábados una multitud amante de los libros para transformarla en un espacio literario donde se practica la economía social a favor de la lectura. Pero no siempre fue así, el lugar estuvo considerado como “foco rojo” nos dijo en entrevista Germán Camacho, otro de los fundadores del grupo El Rincón de la Cháchara, quien señala que en la Plaza de la Santa Veracruz hubo antes narcomenudeo y prostitución. Pudimos constatar que hace meses la plaza era el lugar donde vivían un grupo de indigentes. Pero todo esto fue cambiando poco a poco a partir de la llegada de las subastas en vivo y de las personas que asisten a concretar sus entregas de libros, esto motivó la atención de las autoridades a esa plaza pública que estaba prácticamente abandonada.La Plaza de la Cháchara ya aparece con este nombre en Google Maps, y además de ser el sitio dónde se concreta la entrega de libros de innumerables subastas virtuales del grupo El Rincón de la Cháchara en Facebook, también es el lugar de las subastas en vivo organizadas por los administradores del grupo. Estas subastas provocan la convivencia extraordinaria o interacción social de una pluralidad de personas provenientes de todas las alcaldías de la CDMX y la zona conurbada que tienen como común denominador su afición, la lectura y la literatura y en general por los libros de todas las disciplinas. Ahí donde hasta se puede disfrutar de una nieve artesanal, han surgido múltiples historias de amistad y hasta de romance; así nos lo cuenta Juan José, un subastador que nos ha platicado que ahí conoció a su esposa. Y en este tema de las relaciones personales de amistad hacen énfasis los participantes consuetudinarios, los subastadores, los administradores, moderadores y demás miembros del grupo.El Rincón de la Cháchara no es el único grupo de subastas de libros en redes sociales, tampoco fue el primero en surgir; pero es sin duda, el grupo de subastas que ha tenido más éxito multiplicando varias veces su número de integrantes respecto a los otros grupos, actualmente rebasan los 45 mil miembros. “El propósito del grupo es darle nueva vida a los libros” y su éxito se le atribuye a factores como la realización de subastas en vivo que generan ambiente de emoción para quien asiste y atrae a la gente que pasa, aunque por su ubicación el sitio se mantiene reservado, tranquilo, casi íntimo. Otro elemento de atracción es que las subastas comienzan en $0. y de esta manera se democratiza la subasta y hace posible adquirir buenos libros a bajos precios. Sin embargo, la mayoría de libros alcanzan precios aceptables para el que lo pone en subasta y no pierde, así que para muchos representa un ingreso adicional derivado de actividades culturales; Antonio un joven subastador en línea afirma que esta actividad económica le permite pagar sus estudios profesionales. Hay que subrayar que las negociaciones comerciales derivadas de las subastas tienen un alto índice de éxito en concretar el intercambio comercial de libros, aunque sí han existido casos donde un subastador vende un libro en mal estado dolosamente o recibe un pago electrónico y no entrega el libro ganado; en estos casos que son pocos en estos años los administradores han tratado de minimizar el daño a los defraudados.En el espacio físico, formalmente, cada sábado durante unas horas la plaza está a resguardo de ciudadanos, Germán Camacho y Abraham Saldívar, administradores del grupo El Rincón de la Cháchara han quedado como responsables ciudadanos ante la autoridad. A ellos toca mantener e incentivar la armonía en la comunidad chacharera que visita la plaza. Para tal efecto fomentan la unidad y armonía de la comunidad con discretos convivios que celebran fechas especiales, por ejemplo, recientemente partieron en la plaza la tradicional rosca de reyes y repartieron entre los asistentes a la plaza, rosca y chocolate caliente. Todo el equipo que integra El Rincón de la Cháchara promueve el respeto a las áreas verdes y equipamiento urbano, así como la limpieza de la plaza, así que después de las subastas recogen la basura y la comunidad participa en esta actividad. Cabe señalar que en ese sentido los asistentes que se cuentan por cientos se conducen de manera amigable y pacífica. Los responsables de la plaza han denunciado como problema principal la venta directa de libros que se empecinan en seguir realizando ciertos libreros necios que no han atendido los llamados de los responsables y siguen tendiendo sus libros en el suelo como si fuera un tianguis.El Rincón de la Cháchara es hoy un modelo alternativo que promueve la economía social y el intercambio cultural, este modelo ha comenzado a replicarse esporádicamente en otros estados del país como Querétaro. No obstante, hoy, si un miembro de un estado del interior de la república puja y gana la subasta se le hace llegar el libro por medio de paquetería con cargo al ganador y previo aviso de disponibilidad en la subasta. Así pueden participar lectores y libreros de toda la república.Así que, si quieres subastar tus libros de cualquier tema o deseas adquirir libros nuevos o usados puedes solicitar ingreso al grupo, o si quieres vivir la emoción de las subastas en vivo y el ambiente literario, existe este espacio en la ciudad donde se dan cita y se toman de la mano la ambición de libros y las ganas de leer, cada tarde de sábado, todos los sábados del año, a unos pasos del metro Bellas Artes.**Recomendamos ver el videoreportaje En El Rincón de la Cháchara un reportaje desde la plaza, disponible en video con entrevistas en la Plaza de la Cháchara.

Posted by Brigada Informativa Altavoz on Friday, January 10, 2020